Pescadores, cañas y barcos de Huanchaco, Perú

Oswaldo, fisherman of Huanchaco, Peru, gathers his catch from the Pacific Ocean. © J. Ashley Nixon

Oswaldo, pescador de Huanchaco, Peru, recoges su peces del Océano Pacífico.
© J. Ashley Nixon

Pequeños caballitos alineandos a lo largo de la playa de Huanchaco, Perú. Son alrededor de las siete en una mañana de agosto, en invierno, fuera de temporada para los visitantes en vacaciones a esta popular ciudad costera ubicada a unos 13 km al oeste de la ciudad de Trujillo. Los cafés y restaurantes están cerrados. No hay signos de movimiento en la tienda de surf y hay una brisa fresca y húmeda que viene del agitado Océano Pacífico. Lo suficientemente fría para una pequeña reunión de la gente local quienes tienen sus manos en sus bolsillos y cerradas sus chaquetas.

Oswaldo pasa con una curiosa combinación de ropas, pantalones cortos y camiseta de manga larga más un pasamontañas. Bajó las escaleras  pausandamente rumbo a la playa rocoso en pies descalzos y desmontó su caballo. No hay ninguna queja al levantarlo y ponerlo sobre su hombro. Otros se unen a él para llevar su propio caballito al borde del agua. Hay una breve conversación, un poco de carga de las redes y luego hacia fuera en las olas. Al igual que estos pescadores peruanos han hecho las cosas por un par de miles de años o más. Reman sus barcos de caña mar adentro, exterdieron sus redes entre los barcos y esperan una hora o dos.

Un grupo de pelícanos esperando los pescadores de Huanchaco, Peru. © J. Ashley Nixon

Un grupo de pelícanos esperando los pescadores de Huanchaco, Peru.
© J. Ashley Nixon

Cuando los pescadores regresan, un grupo de pelícanos los espera en la orilla de la playa. Un escuadrón de carroñeros, que instintivamente saben que es fácil -después de comer el desayuno- algunos peces salgan de las redes, gracias a los lobos marinos que frecuentemente muerden las redes dejando grandes hoyos en ella. Esta vez, Oswaldo capturó alrededor de 5 kg de pescado, un surtido de peces blancos peruanos, Chita (Anisotremus scapularis) y el corvina peruano, Suco (Paralonchurus peruanos). En su mejor día, podría obtener diez veces esa cantidad. Él recoge su pesca en bolsas de plástico y se dirige a la calle donde los clientes de la madrugada están esperando para comprar los más frescos pescados del mercado y pagan entre 10-25 soles por kilo.

José, pescador de Huanchaco construindo un barco tradiccional de caña, Caballito de Totora. © J. Ashley Nixon

José, pescador de Huanchaco construindo un barco tradiccional de caña, Caballito de Totora.
© J. Ashley Nixon

Más arriba en la ciudad, me encontré con Don José, que ha estado pescando de esta manera por más de 50 años. Me contó cómo se cultivan las cañas, como una cosecha de granja, en los bolsillos de los humedales, en las dunas de arena al norte de la playa. Y luego se ofreció a enseñarme cómo se hace un Caballito de Totora, justo allí en la calle. Juntó y juntó juncos, creando una bella escultura cultural con acreditadas credenciales de transporte marítimo.

Las cañas de totora, Schoenoplectus californicus subs. tatora, proporcionan flotabilidad natural de la masa esponjosa del tejido vascular (médula) contenida dentro de sus culms (tallos). Con el tiempo ha habido algunas modificaciones en el proceso de construcción. Ahora se utiliza el cordel en vez de las hierbas para atar las cañas. Y uno o dos bloques de poliestireno expandido podrían entrar en la estructura para agregar flotabilidad adicional que no sufra de la entrada de agua (un barco dura aproximadamente un mes después de lo cual absorbe demasiada agua y empieza a hundirse).

Totora reeds (Schoenoplectus californicus) cultivated in coastal wetlands near Huanchaco, Peru. © J. Ashley Nixon

Cañas de Totora  (Schoenoplectus californicus) cultivadas en los humedales costeros cerca de Huanchaco, Peru.
© J. Ashley Nixon

Hice mi camino hacia al norte del pueblo para ver donde las cañas de totora se cultivan en los Humedales de Huanchaco. Me detuve brevemente en la calle para comprar algunos cubos de caña de azúcar cortada recientamente del puesto de Antonia  y hable con una profesora con un grupo de niños de una escuela de Piura quienes estaban volando sus cometas en la playa. El viento era fuerte y soplaba arena a través de la playa abierta. El proceso del cultivo de totora se ocupa de ese viento perfectamente. Las cañas crecen en una serie de pequeños huecos de humedales excavados para este propósito en la arena y protegidos de los vientos marinos por cercas cortas construidas con cañas y hojas de maíz. Las plantas se cortan verde y luego se establecen en la arena para secar durante aproximadamente dos semanas antes de ser recogidos para hacer nuevos barcos. Es una práctica agrícola sustentable que se ha relacionado con la pesca al menos desde la cultura Moche que existía a lo largo de la costa norte del Perú entre el año 100 AC y 850 DC.

Extracto de mi próximo libro sobre la sostenibilidad para los viajeros al Perú.

Para más fotos de Huanchaco, Perú, por favor visite: J. Ashley Nixon Photography

 

About NixonsCan

World-travelled ecologist interested in energy, food & water challenges, photography, poetry and music.
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